
ENTRA A LA CASA DE
LA ROPA SUCIA
Con tu apoyo hacemos posibles las giras, la expansión de los montajes y la continuidad del proyecto La Ropa Sucia.
Entrar a la casa de La Ropa Sucia es cruzar un umbral.
No solo a mirar: si no a habitar, a involucrarte, a ser parte.
Desde hace años creamos teatro inmersivo porque creemos en un público activo, presente, que se mueve dentro de la escena y comparte la experiencia. Nuestras obras nacen de esa cercanía y de ese riesgo: mostrar lo que normalmente se esconde, abrir la casa y poner el cuerpo.
Hoy te invitamos a entrar de otra manera.
Este crowdfunding es fundamental para sostener nuestras giras, expandir nuestros montajes y, al mismo tiempo, continuar creando y manteniendo vivo el proyecto La Ropa Sucia. Cada aporte ayuda a que las obras sigan circulando, encontrándose con nuevos públicos y creciendo en nuevos territorios.
Entrar a la casa es sostenerla.
Y sostenerla es hacer posible que el teatro inmersivo siga ocurriendo adentro.


La Ropa Sucia no se lava sola

Pasó la fecha límite
3000 CLP recaudados
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La historia de La Ropa Sucia
Dicen que la ropa sucia se lava en casa.
Nosotras decidimos abrir la casa.
La Ropa Sucia nace del deseo de mirar hacia adentro, de poner en escena aquello que suele esconderse: los conflictos, las heridas, las preguntas incómodas, lo que no siempre se dice en voz alta. Desde ahí construimos nuestro lenguaje y nuestra forma de hacer teatro.
Creamos teatro inmersivo porque creemos en experiencias que no se observan desde afuera. Nuestro trabajo invita al público a entrar, a habitar la escena, a moverse dentro del espacio y a ser parte activa de lo que ocurre. Cada obra es una casa que se abre, un recorrido compartido, una experiencia viva.
A lo largo de los años, nuestras obras han crecido, se han transformado y han viajado. Han encontrado nuevos públicos, nuevos territorios y nuevas preguntas. Pero nada de eso sucede solo: detrás de cada función hay tiempo, trabajo, ensayo, cuidado y una red que sostiene.
Hoy La Ropa Sucia sigue apostando por un teatro independiente, colectivo y en movimiento. Un teatro que no se queda quieto, que gira, que se adapta y que sigue creando porque cree en el encuentro como motor.
Entrar a la casa de La Ropa Sucia es aceptar la invitación a mirar de cerca.
A quedarse un rato.
A sostener lo que ocurre adentro.
