

Obra de teatro unipersonal de carácter inmersivo sonoro que invita a explorar las diversas formas en que las enfermedades mentales comienzan a enfriar los cuerpos y las vidas.
A través de una llamada telefónica y una caja sensorial que llegará a tus manos, te sumergirás en una de las cuatro historias disponibles.
Esta experiencia de teatro inmersivo, en un formato único, te invita a escuchar, opinar y decidir en tiempo real.
¿Contestarás el llamado?



El frío no siempre viene de afuera.
A veces se instala en el nombre, en el cuerpo, en la forma de mirarse.
Hay un suelo que no termina de secarse.
Cada paso es una tentativa.
Cada palabra puede sostener… o hacer resbalar.
Un hijo busca afirmarse mientras todo cambia de forma.
El hielo todavía no termina de romperse.
Esta historia ocurre en una llamada telefónica.
No hay escenario: estás tú, tu espacio, y una voz que llega desde lejos.
Durante la experiencia, tus decisiones importan.
Escuchas. Respondes. Acompañas.
Teatro inmersivo uno a uno.
Una llamada.
Un cuerpo al borde del equilibrio.




El encierro ha vuelto frágil el cauce del agua.
Una mujer envejece entre paredes que a veces la devuelven a otra edad.
Su cuerpo recuerda el movimiento.
Una luz antigua sobre la piel.
Un tiempo donde respirar no pesaba.
Ahora el agua quieta se evapora lento.
Y solo el deseo sigue mojando la tierra seca de sus días.
Hay recuerdos que no se derraman del todo.
Se filtran. Persisten.
Buscan una grieta por donde seguir.
Esta historia ocurre en una llamada telefónica.
No hay escenario: estás tú, tu espacio, y una voz que atraviesa la distancia.
Durante la experiencia, tu escucha sostiene el cauce.
Tus palabras pueden acompañar el fluir…
o dejar que el agua se disperse.
Teatro inmersivo uno a uno.
Una llamada.
Un cuerpo que aún guarda memoria de la corriente.



En las profundidades donde la luz no llega,
una mujer flota entre corrientes de silencio.
Allí, bajo la presión del fondo,
late aún el eco de una voz pequeña.
Un llamado que no termina de extinguirse.
Hay aguas que guardan lo que no se dijo.
Lo que no se hizo.
Lo que llegó demasiado tarde.
En esa oscuridad, la culpa no grita:
pesa.
Esta historia ocurre en una llamada telefónica.
No hay escenario: estás tú, tu espacio, y una voz que emerge desde lo hondo.
Durante la experiencia, tu escucha desciende.
Tus palabras pueden acercar la superficie…
o permitir que el fondo siga cerrándose.
Teatro inmersivo uno a uno.
Una llamada.
Un latido bajo toneladas de agua.



Aquí nada se pudre.
Aquí todo se conserva.
Una mujer organiza el frío como si fuera orden.
Clasifica los días. Apila las horas.
Sella lo que no debe abrirse.
Pero el hielo también guarda sonidos.
Respiraciones detenidas.
Promesas que no sobrevivieron al invierno.
Algo late bajo la escarcha.
Algo quiere salir.
El aire se vuelve denso.
La puerta no termina de cerrar.
Esta historia ocurre en una llamada telefónica.
No hay escenario: estás tú, tu espacio, y una voz que susurra desde adentro.
Escuchas. Respondes. Decides.
Y el frío comienza a mirarte de vuelta.
Teatro inmersivo uno a uno.
Una llamada.
Un lugar donde nada desaparece… sólo se congela.